Deseos navideños

Estamos en plena época navideña, época de generosidad.

El generoso Papá Noël pasó hace unos días… o mejor dicho, hace unas noches, dejando regalos en muchas casas. El día de Navidad también pasó. Hoy es el último martes del año. Todavía digiriendo los polvorones de la generosa cena de Nochebuena, disfrutaremos pronto de una copiosa y generosa cena de Nochevieja con nuestros seres queridos. Y unos días (o más bien noches) después tendremos tres generosos Reyes Magos repartiendo regalos por muchos hogares.

Es época de generosidad. Es época de estar con nuestros seres queridos, época de compartir, de dar amor, de regalar ternura, besos, abrazos, sonrisas… En esta época del año.

Tanto amor y generosidad debería hacer que esta época sea también la de la felicidad, ¿no os parece? Sin embargo, en ocasiones no es lo que percibo a mi alrededor: oigo discusiones sobre a quién le toca quedarse esta o la otra fiesta con los abuelos. Pero no oigo aquello de “¡Feliz Navidad!”. Veo a padres y madres frustrados porque llevan días saliendo de compras sin sus retoños y no encuentran un juguete de moda para su hijo o hija, lo que les hace temer que le estropee la Navidad para siempre. Veo personas que quieren reunirse con sus seres queridos, pero no son correspondidas, ni si quiera obtienen respuesta… No entiendo qué ha pasado.

Quizás es una época demasiado idealizada, demasiada presión para tanta generosidad, demasiada presión para pasar tiempo con los seres queridos… Quizás si hiciéramos un poquito más “Navidad” el resto del año, ahora no sería necesario tanto esfuerzo y todo sería más fácil.

A mis hij@s este año no les está entusiasmando esta época, durante el año han pasado cosas que han hecho que estos días hayan perdido magia, pero me gustaría que la recuperasen: me gustaría que fuese el culmen de un año en el que no se valoren tanto los juguetes de moda, que requieren una búsqueda incesante durante días y días, y se valore más el tiempo en familia, los buenos ratos con los seres queridos. Quisiera que durante todo el año hiciéramos más reuniones alrededor de una barbacoa con amig@s, y menos alrededor de una mesa llena de papeles con compañer@s de trabajo. Me gustaría que durante todo el año nos regaláramos muchos besos y abrazos, caricias y palabras tiernas y menos discusiones, gritos y malas caras. Me gustaría que viésemos menos la tele, en la que nos bombardean con productos que acabamos creyendo necesitar y que pedimos porfavorporfavor que nos lo traigan Papá Noël o los Reyes Magos, y que jugáramos más al parchís o que nos riéramos al caer de culo con los patines. Me encantaría que regaláramos algunos juguetes acumulados en casa, pero no por hacer limpieza en el juguetero y que quepan los nuevos por llegar, sino porque sí, sin esperar nada a cambio. Me entusiasmaría que visitáramos más a menudo a l@s abuel@s, pues pese a que ahora tal vez hay que repetirles las cosas porque no oyen bien o porque olvidan que ya se lo hemos dicho, pese a que probablemente caminan despacio y pasear con ell@s parece interminable, siguen queriéndonos igual, y aunque a veces nos falte paciencia, seguimos queriéndol@s igual.

Creemos que el tiempo nos pertenece, pero no solo l@s abuel@s, sino tí@s, herman@s, sobrin@s, amig@s o nosotr@s mism@s podemos marchar en cualquier momento; todo el año es época de ser generos@s, de compartir risas, de compartir una buena comida o cena, de compartir momentos mágicos con los más peques, de compartir cariño, y al llegar la época navideña, época de celebrar que durante todo el año nos hemos querido y podemos renovar todo ese cariño y esa generosidad para el siguiente año, sin sentir presión, ni obligación, sino ilusión, amor, felicidad y ganas de estar con l@s nuestr@s.

Felices Fiestas


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