Un año sin ti

Llevo un tiempo que no dejo de pensar en el pasado, de cuando era un mico y lo hacía todo con mi hermano, como mirar este libro que, justamente, tengo ahora entre mis manos... Ay, me pongo tontorrona... Hace ya un año que mi hermano no está, necesito volver atrás y recordarlo, él es mi hermano mayor, nos llevamos 11 meses, él me chinchaba a todas horas, y yo solo podía chincharle un mes al año, le fastidiaba que durante casi un mes tuviéramos la misma edad, y yo lo sabía, pero me encantaba la idea de ser igual que él, me sentía más cerca y a todo el mundo le decía que teníamos los mismos años sin ser gemelos, de adultos seguimos el juego y lo disfrutábamos los dos, jeje.

Él de niño era serio y tímido, yo era alocada (en eso no he cambiado mucho), era más atrevida y por eso iba a hacer amigos para los dos: "¿puedo jugar?" y cuando me decían que sí: "y mi hermano también!", asentían y me iba corriendo y le decía en bajito que nos dejaban jugar a los dos. ¡Y me chiflaba jugar con él!

Íbamos juntos a las extraescolares, él a kárate y yo a gimnasia rítmica, nos apasionaba lo que hacíamos y a mí me daba mucha seguridad y alegría saber que tenía a mi hermano en la sala de al lado. Era una niña feliz y risueña, que se fue haciendo tímida y seria creciendo, no por ello menos feliz, con un hermano feliz, tímido y serio de chiquito, que fue haciéndose al crecer risueño y con más de 40 buenos amigos de los que se suelen contar con una mano... Jorge se convirtió en un hombre admirable, carismático, en un hijo del que sentirse orgulloso, en un hermano con el que poder contar; se convirtió en un amigo de los verdad para muchos, en la mitad de una pareja envidiable, en un padre cariñoso, orgulloso y feliz... y de pronto...

Hace ya un año que no lo veo... aunque lo veo en todas partes cuando cierro los ojos, cuando escucho una canción que le gusta, cuando cuento las monedas al cierre de caja, cuando un hombre alto con una cazadora naranja pasa por la acera de la Facultad de Arquitectura...

No pude darle este libro para que lo leyera a su hijo, como me lo leía a mí: pasaba las páginas buscando y me decía "este, lee este cuento, verás qué divertido... ¿o te lo leo yo que tú todavía no sabes bien?" y siempre le decía que mejor lo leyera él, así se quedaba a mi lado, mirábamos juntos las imágenes, reíamos juntos con las historias disparatadas.

Es mi hermano mayor. Ha pasado un año, dicen, pero no parece verdad, siento que el tiempo se ha detenido, sigo la corriente a lo que dice todo el mundo, pero le sigo esperando, le guardo el libro para que vuelva a por él... Y si no, ya se lo llevaré yo algún día.


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